Marcos Psicología – Terapia presencial y online

Psicólogo para emigrantes: cuando vivir lejos pesa

 

Saliste con ilusión. O quizás sin ella, porque la situación no dejaba otra opción. Llevas meses, quizás años, en un país que no es el tuyo. Y hay días en los que todo funciona bien, pero hay otros en los que el peso se nota.

No siempre es fácil ponerle nombre a lo que sientes. No es tristeza exactamente. Tampoco ansiedad del todo. Es algo parecido a estar a medias: a medias aquí, a medias allá. Con la sensación de que en ningún sitio estás del todo.

Eso tiene nombre. Y tiene solución.

Lo que muchos emigrantes traen a consulta

Cada historia es distinta, pero hay cosas que se repiten mucho.

La soledad. No la de estar solo en casa una tarde, sino la de no tener a nadie cerca que te conozca de verdad. Los amigos están a miles de kilómetros. La familia también. Y hacer nuevos vínculos en otro idioma, en otra cultura, no es tan fácil como parecía.

El trabajo como refugio. Muchos se meten de lleno en el trabajo precisamente para no pensar. Para no sentir. Es una forma de escapar que funciona un tiempo, pero tiene un coste.

La pareja en tierra extraña. Algunos se van juntos y conviven por primera vez en ese país. Otros llevan años juntos pero allí todo cambia: los roles, el espacio, la dependencia. Lo que antes funcionaba, de repente chirría.

Los límites que no puedes poner. Con el jefe, con la empresa. Tienes visado, tienes contrato, tienes miedo. Y tragas cosas que en tu país no habrías tolerado.

El familiar enfermo que está lejos. O la llamada de tu madre llorando. O la boda de tu hermano a la que no pudiste ir. Esas ausencias dejan un rastro que no siempre se ve pero siempre se siente.

Buscar trabajo mientras tu pareja ya tiene el suyo. La asimetría. La sensación de depender, de no encontrar tu lugar, de que esto no era lo que imaginabas.

Y luego está la cultura. Lo que allí es normal, aquí no lo es. Lo que allí se dice directamente, aquí se calla. Pequeñas cosas que, acumuladas, cansan.

Esto no es debilidad. Es lo que le pasa a cualquier persona que se va lejos.

No hace falta que estés en crisis para pedir ayuda. A veces basta con que algo no esté bien, aunque no sepas explicar exactamente qué.

Trabajo con personas que viven fuera de España y con latinoamericanos que han llegado a España buscando algo mejor. La terapia es online, en español, y puedes hacerla desde donde estés.